23/1/13

CAPITULO III (segunda parte)




CAPÍTULO III: un nuevo hogar 

-Mamá, papá- dijo Alicia dirigiéndose hacia la cocina, donde Paula y sus padres ya estaban desayunando.
- Ya sé con quien quiero vivir-concluyó Alicia esbozando una pequeña sonrisa. Sus padres la miraron esperando su decisión.

-He decidido que me voy con papá- dijo finalmente Alicia mirando a su padre.

¿Y por qué has tomado esa decisión?-preguntó Antonio, su padre, tras salir de su asombro. 
-Porque creo que es lo justo- respondió Alicia sin dudarlo ni un instante.

-¿Cómo?-preguntó Ruth, su madre.-No te entiendo. Alicia miro de soslayo a su padre y vio en sus ojos que tampoco entendía el porqué de su decisión, así que mirando a ambos concluyó- A ver Paula se queda con mamá, así que lo justo es que yo viva con papá, puesto que somos dos y así ninguno de vosotros vivirá 
solo. -¿Qué os parece mi decisión?-preguntó Alicia.

-Me parece acertada hija-dijo Ruth. Estoy orgullosa de tí y de lo buena persona que eres-añadió Antonio.
-¡Síii! Biennnnn...exclamó Paula. Por fin tendré una habitación para mi sola- añadió entre risas.


Rubén se levantó de la cama y se dispuso a ojear el periódico. Hacia meses que había decidido dejar de estudiar. Pensaba que era una perdida de tiempo y había decidido centrarse en su sueño:el mundo del motor. Le encantaba conducir y le daba igual lo demás. Tenía claro que quería dedicarse a eso, como camionero, taxista,... eso no lo sabía de fijo, solo sabía que su vida era conducir y lo tenía muy claro. 
Se había pasado los últimos años ahorrando para sacarse todos los carnets existentes. Su novia no lo comprendía y la verdad es que estaba bastante harto de discutir una y otra vez con ella sobre lo mismo.
 No estaban pasando por un buen momento y la verdad es que ya no sabía que hacer.

-Este parece bueno- exclamó Rubén dando un golpe en la mesa. Acababa de ver un anuncio de chofer bastante interesante, aunque la pega era que el trabajo era en otra ciudad y no sabía si tendría 
suficiente dinero como para poder irse, y además tendría que hablarlo con Alicia, su novia.


-Alicia- dijo Antonio golpeando la puerta con los nudillos-vístete, he quedado con una señora para que
 nos enseñe un piso aquí cerca- añadió su padre.
-Perfecto, dame un par de minutos-respondió Alicia desde dentro. Alicia cogió una básica del cajón y 
sus pantalones favoritos, se hizo un moño desenfadado, cogió su móvil y salió de la habitación.

Diez minutos después Alicia y su padre estaban viendo un piso bastante céntrico.- Y aquí está uno de 
los servicios-dijo la casera al tiempo que les enseñaba una pequeña y acogedora estancia. Alicia lo miró
 todo con una sonrisa en la cara, le gustaba la idea de poder tener un baño para ella sola aunque fuera diminuto, siempre lo había compartido todo con Paula.Ahora tenía la oportunidad de tener una habitación para ella sola y además su propio baño. Le gustaba bastante aquel piso.

Y este es el otro- añadió nuevamente la casera. La voz de la casera hizo a Alicia sobresaltarse y salir de 
su ensimismamiento. Miró la nueva habitación que esta les mostraba: otra estancia algo mayor que la anterior.
- Muy bien y ahora vamos a ver las habitaciones-dijo la casera. El piso dispone de un salón y tres habitaciones-continúo explicando.

Ésta es la de mayor tamaño-afirmó la casera-deteniéndose en la habitación más alejada de la entrada.
¿Qué te parece Alicia?-preguntó su padre mirándola. ¿Te gustaría que esta fuera tu habitación?. 
Tiene muy buen tamaño ¿verdad?-añadió Antonio con una sonrisa.

- Es perfecta papá- respondió Alicia abrazando a su padre, feliz por verlo sonreír. Sabía que lo estaba pasando muy mal y necesitaba cariño más que nunca.

Sacó su movil del bolsillo del pantalón: Kri ncsito vrt. Kdams sta tard n el parq, a =hora q smpr,
 ok¿?tq. Y se lo envió a Rubén.


-Mamá, papá, me voy que he quedado-anunció Alicia entrando en el salón al tiempo que les daba un beso.


-Vale cariño-dijo Ruth-no vuelvas muy tarde-añadió un poco preocupada. Ultimamente Alicia estaba muy rara. Apenas pasaba tiempo en casa y salía mucho. Esperaba que aquello no influyerá en sus notas.


El portazo de la puerta acalló la voz de Ruth y Alicia ajena a las palabras de su madre sacó su mp3, y como siempre hacía, se dispuso a refugiarse en aquello que más amaba: la música. Era lo que siempre hacía cuando quería escapar, cuando tenía problemas. La música siempre estaba con ella y así sería pasará 
lo que pasase.


Ruth observó a su hija desaparecer en el umbral de la puerta, miró a su marido y le preguntó
 en un susurro-¿Tú sabes si Alicia tiene algún problema?.Estoy preocupada por ella.


Antonio miró a su mujer-No que yo sepa-declaró y añadió a continuación-ya sabes cómo es. Habrá discutido con alguna amiga o algo. Lo normal, vamos.


-Hablaré con ella-dijo finalmente Ruth mirando a su marido, o mejor dicho hablaremos con ella-se corrigió antes de abandonar la habitación, dejando a Antonio inmerso en sus pensamientos.




Alicia se colocó la bufanda y se puso los guantes y salió a la calle. Odiaba abrigarse pero hacía mucho frío fuera y no quería que su madre la riñera si se ponía mala. Mientras iba camino de su cita sintió un ruido en su bolso. Miró y vió que acababa de recibir un mensaje.


¿K pasa tia? tas desaparecida..ya toi aki.yamame y tomamos algo.


Era un mensaje de Ester, su mejor amiga que acababa de volver de vacaciones. Que suerte tenía 
pensaba Alicia-siempre estaba viajando. Con lo que le gustaba a ella viajar y casi nunca podía. Ya la llamaría, pensó y guardó de nuevo su móvil.


-¡¡Hola!!, ¿hay alguien en casa?-dijo Paula al tiempo que dejaba su carpeta en la mesa del recibidor.


¿Alicia?, ¿Mamá?, ¿Papá?-llamó Paula y se diriguió a la cocina. Allí estaba su padre con un vaso de agua en la mano, pero nada concentrado en beber.Estaba tan ensimismado que no se había dado cuenta de la presencia de su hija pequeña y de que esta le estaba observando. Al verlo así, Paula se asustó-papá ¿estás bien?-susurró tocándole la mano que estaba libre. Antonio se sobresaltó, derramando un poco de agua al oir la voz de su hija. Sacudió la cabeza y añadió-Sí pequeña. Estoy bien. Solo me has asustado, no te había oido llegar.
-Vale, entonces me voy a mi cuarto-anunció Paula más tranquila.


-Espera hija,tengo que preguntarte una cosa importante-dijo Antonio antes de que Paula pudiera 
dar un solo paso. Yo sé que Alicia te lo cuenta todo-prosiguió-Tu madre y yo estamos preocupados
 por ella, así que es importante que me respondas con sinceridad-añadió con firmeza-¿Tú sabes
 si tiene algún problema?.




A lo lejos se oyó el reloj de la plaza.


-¡Las 8!-Exclamó Alicia.-Ya llego tarde-añadió.-Espero que Rubén no lleve mucho esperando, y
 diciendo esto echo a correr. No le gustaba hacer esperar.


Desde lo lejos lo divisó, con su cazadora negra. Estaba guapísimo. Una sonrisa recorrió su rostro.
 La verdad es que era un chico muy guapo. Pero aquello no cambiaba nada, recordó, borrando aquella estúpida sonrisa de su cara. Notaba que cada día tenían menos en común. Que sus caminos seguían
 rumbos diferentes. No buscaban lo mismo. Él quería avanzar y ella no estaba preparada todavía 
para dar ese paso, y que fuera tan terriblemente guapo no cambiaba nada. No cambiaría de opinión por eso.


-Eyyyy guapo-le dijo tocándole en el hombro-¿llevas mucho tiempo esperando?


Rubén se volvió al sentir que alguien le tocaba-Ahhh, eres tú-exclamó con no demasiado entusiasmo en su voz.


-No, acabó de llegar-respondió mirando a Alicia.- Tú dirás-añadió con pasotismo, plantandole un beso que Alicia decidió esquivar.


-Tengo que contarte algo importante-anunció Alicia.


-¡Qué casualidad!, yo también tengo que contarte algo a ti-añadió Rubén.




Paula subió las escaleras que llevaban a su habitación. Bueno a la habitación que compartía también 
con su hermana, aunque ya sabía que sería por poco tiempo y pronto sería solo suya.Una sonrisa iluminó su rostro.


Encendió el ordenador y se metió en el tuenti. Últimamente casi no entraba. Siempre estaba conectada su hermana. Se preguntaba qué se traería Alicia entre manos. Se sorprendió al ver que su hermana no había cerrado la sesión y decidió aprovecharse de aquella oportunidad. A lo mejor descubría que le pasaba a Alicia.



5-Febrero-2008   

 LHDA

-Hoy he ido con papá a ver un piso. Es bastante bonito y está muy céntrico. Me gusta la idea de poder tener mi propia habitación y un cuarto para mi sola. Papá ha decidido que sea el más grande de todo el piso. Me da mucha pena. Sé que lo está pasando muy mal. Creo que mamá entiende mi postura de irme a vivir con papá, no ha puesto ninguna pega. Es lo mejor para todos. Así ninguno de los dos estará solo y además el piso este (si al final nos quedamos con él) está muy cerca de la casa de mamá, así que podremos vernos a menudo. Espero y deseo que puedan ser amigos. No me gustaría que mis padres se llevarán a matar la verdad.


Cambiando de tema, no sé que hacer con lo de Rubén. Está muy raro. Sigue con esa obsesión suya por todo lo que lleva ruedas. Parece que yo no le importo nada y encima dice que no le entiendo. He quedado en una hora con él. Tenemos que hablar y le tengo que contar lo de mis padres que todavía no lo sabe.

Mañana te cuento querido diario. Me voy a arreglar. Un besito.


                                                                                                                                      Alicia

4/9/12

capítulo xv: El plan

Alicia terminó de prepararse, cogió algo de dinero y se dirigió al salón con la intención de despedirse de su padre antes de salir de casa. Se asomó un poco a la habitación y se dio cuenta de que su padre se había quedado dormido con la televisión encendida. Decidió que no lo despertaría, a saberse desde cuando no dormía con todo lo que había sucedido recientemente en sus vidas, así pues le dejaría una nota diciéndole que había quedado con una amiga para que no se preocupara por si volvía tarde. Dejó la nota sobre la mesita donde estaba la televisión y salió de puntillas para no despertarlo.

A aquella misma hora Rubén salía de casa. Tenía una entrevista en una empresa de transportes en la que trabajaba un colega suyo. Sabía que por enchufe podía conseguir aquel trabajo, ya que su amigo ocupaba uno de los cargos importantes de la empresa. El problema era que si le daban aquel trabajo tendría que viajar mucho, aunque bien mirado a él le encantaba viajar, así que no sería un problema sino más bien un alivio porque no pasaría tantas horas con Ester. Madre que mujer, no le dejaba ni a sol ni a sombra, qué pesada era, pero en la cama era una máquina. Y eso para Rubén era lo más importante.

Alicia salió de casa dispuesta a todo. Aquella noche iba a arrasar. Ese chico no se resistiría a sus encantos. Había quedado con él en una plaza solitaria, algo que nunca se había atrevido a hacer antes, era demasiado miedosa y sin embargo ahora había decidido dejarse guiar por su repentina locura.

Diez minutos más tarde Alicia estaba sentada en el mismo banco de siempre. Se había puesto sus vaqueros favoritos con un jersey cuello cisne en los mismos tonos. Llevaba el pelo ondulado y se había maquillado algo más de lo habitual. Estaba radiante y segura de su triunfo.

Unos minutos más tarde un coche con la música a tope dobló la esquina y se detuvo unos metros más atrás de donde Alicia se encontraba. Un chico moreno y bastante desgarbado bajó del vehículo y se dirigió hacia donde ella estaba.

-¿Tú debes de ser Alicia?-le preguntó haciendo un guiño.-

Alicia sonrió y, decidida a seguir con su plan al pie de la letra, se lanzó hacia él y comenzó a besarle como si le fuera la vida en ello. 


El chico era guapo eso era innegable pero ella no sentía por él nada más que atracción física por él y con eso le bastaba para llevar a cabo su plan. Un plan de venganza por todo el daño que le habían hecho a ella. Un plan que tenía que tener como resultado final enamorar a Sergio sin salir dañada naturalmente. Ella solo se divertiría, jugaría con él, lo seduciría y cuando finalmente él estuviera enamorado, rompería con él de la forma más dolorosa posible. De este modo decidió dejar atrás sus principios y hacer cosas que nunca se había atrevido a hacer antes en una primera cita. La finalidad era lo que realmente importaba y estaba dispuesta a cualquier cosa por conseguirlo lejos de saber que aquello se convertiría en una necesidad.







23/7/12

capitulo XIV: primer encuentro

Aquella tarde lucía el sol más radiante que nunca. La primavera había dado comienzo pocas horas antes y había entrado con fuerza en la pequeña ciudad.

Esther cerró la puerta sigilosamente y bajó de puntillas las escaleras de su casa. No quería que sus padres se enteraran de que se iba. Aquello supondría una bronca y lo sabía: estaba castigada sin salir porque sus notas habían bajado demasiado aquel último trimestre. Había intentado explicar a sus padres que aquel descenso de su rendimiento se debía a que aquel año era más difícil que otros pero en vano, sus padres sospechaban con el era el verdadero motivo de aquel cambio en las notas de su hija. Por supuesto que no era por eso, aunque claro segundo de bachillerato era difícil eso seguro.
Esther cerró la puerta de la calle y echó a correr. Había quedado con él secretamente. Necesitaba verlo. Era vital para ella, estaba enamorada y no lo podía ocultar.

Rubén estaba sentado en el mismo parque donde meses atrás fuera descubierto por Alicia con su mejor amiga. Había quedado con esta última. Hacía meses que llevaba enrrollado con ella aunque en realidad no sentía nada por la misma pero necesitaba tener a alguien ahi y sabía que Esther estaba dispuesta a todo con tal de estar con él. En fin si se cansaba de ella siempre podría recurrir a besos o lo que fuera y de nuevo la tendría enseguida comiendo de su mano. Era muy cruel pero las mujeres se lo merecían o eso pensaba él. Tal vez fuera así porque el destino ya se la había jugado una vez hacia mucho tiempo.

-¡Hola!-de repente una voz le sacó de sus pensamientos. Rubén miró en la dirección de donde provenía la voz. Era ella.

En el otro extremo de la ciudad un chico apagó su cigarrillo. Era el octavo del día. Miró el reloj era la hora. Se miró al espejo convencido de lo guapo que era a pesar de que apenas se percibía tal belleza con tanta roña como llevaba encima. Quedaban apenas tres horas para su cita con su última conquista, así que decidido fue al baño para asearse un poco, no quería asustarla. Se afeitaría aquella espesa barba un poco hasta dejarse perilla y se asearía. Con aquello sería suficiente.
Mientras tanto Alicia apagó su ordenador y cogió el libro que estaba leyendo. Todavía era pronto para comenzar a prepararse y aquel libro le estaba gustando muchísimo. Vampiros que se enamoran de humanas. Cosas raras, de las suyas. Hombres lobo. Aquellas historias fantásticas le apasionaban y secretamente deseaba ser la protagonista algún día de una historia de amor tan bonita como la que estaba leyendo.

HDA

Querido diario: ¡Hoy ha dado comienzo la primavera!. Hace buenísimo. El sol brilla con muchísima fuerza. Estoy nerviosa he decidido quedar con él. A ver que tal sale todo. Hemos quedado para cenar. Parece majisimo la verdad.

Cambiando de tema, tengo que empezar a estudiar, pronto empezaré los exámenes y cómo me queden me van a echar una bronca del quince. Este año termino bachillerato y es más jodido que otros cursos. Todavía no sé que estudiar el próximo año.
Estoy preocupada hace días que no sé nada de mamá. La verdad es que las cosas han cambiado mucho entre nosotras desde que mis padres se separaron, no sé supongo que es normal. Tengo que ser valiente, estoy triste pero sé que papá me necesita mucho más que yo a él. Lo está pasando realmente mal. Pobrecito. Tengo que ayudarle en todo lo que pueda.

Esther es una hija de p...Después de lo que me ha hecho y no deja de llamarme. No sé que diablos querrá pero no pienso cogerle el teléfono. Es una traidora de mierda. Para mi está muerta.

pdta: Quiero saber que pasa con mi cita, ojalá salga todo bien. mañana te lo cuento diario.


10/7/12

capitulo XIII (2º PARTE)

Un olor fuerte a tabaco concentrado inundaba toda la estancia, si podía llamarse así a aquel cuchitril. Los vasos empezaban a amontonarse por todas partes: en las estanterías, en el fregadero, debajo de la mesa, encima de esta,...señal de la vida que llevaba el inquilino de aquel tugurio. Había resquicios de colillas por doquier.

Un chico de aspecto desaliñado habitaba en aquel antro. Yacía tumbado en el sofá al tiempo que le daba pequeñas caladas a un cigarro y sorbía un bote de coca cola. Aquella era su forma de empezar la mañana, matando la resaca del día anterior. Así era su vida y era feliz, aunque la gente no comprendía cómo alguien podía serlo viviendo de aquella manera. Solo había dos cosas fuera de aquella miseria: su ordenador y el teléfono móvil, el cual se acababa de iluminar emitiendo un pequeño sonido: un mensaje. ¿De quién sería? se preguntaba. Ultimamente no tenía muchas conquistas, quizá debido a que muchas mujeres con las que quedaba se asustaban al verlo o sino lo hacían en el momento en el que veían su morada. El caso es que él era guapo, siempre lo había sido y siempre había tenido gran éxito con las mujeres, y todavía podía observarse debajo de toda aquella mierda su gran atractivo físico. Se incorporó del sofá y cogió el móvil deseoso de saber de quién era el mensaje. Lo leyó y una sonrisa iluminó su rostro al tiempo que decidía contestar al emisor de aquel mensaje. Era de una mujer. Tenía que pensar cómo engatusarla. Llevaba una mierda de vida pero era un hombre y como tal necesitaba satisfacer ciertas necesidades.


Muy lejos de allí una bonita chica estaba terminando de maquillarse. Una sonrisa iluminaba su rostro. Acababa de recibir un mensaje con el cual se confirmaba su decisión. Aquella noche daría comienzo el juego.


4/7/12

capitulo XIII: comienza el juego

El sol comenzaba a colarse por las rejillas de la persiana acariciando a Alicia que dormía en penumbras encima de la cama. La noche anterior se había quedado hablando hasta tarde con su nuevo ciber amigo.Habían pasado meses desde su ruptura con Rubén pero no los suficientes para que sanaran las heridas de su corazón, a pesar de la reaparición de David, el cual la distraía a menudo. Es más ni siquiera sabía cuando sanarían. Alicia parpadeó varias veces antes de abrir los ojos definitivamente y mirar el reloj. Ya era la hora de levantarse. Estaba de vacaciones y no tenía instituto pero aún así se había empezado a replantear su vida y quedarse en la cama no era la solución a sus problemas.

Paula salió de su habitación bostezando, casi chocándose contra las paredes de la casa. Todavía estaba zombie.

-Hola mamá- Buenos días-. Saludó al entrar en la cocina. Allí estaba su madre con la mirada pérdida en el infinito al tiempo que sorbía un café con leche.

Ruth sacudió la cabeza y poco a poco volvió a la realidad, acababa de percatarse de la presencia de su hija menor y no quería preocuparla. -¿Qué tal cariño?- preguntó volviendo su mirada hacia Paula al tiempo que esbozaba una sonrisa forzada.

-Bien mamá- contestó la pequeña-voy a salir un momento ¿vale? dijo Paula al tiempo que cogía una manzana y la mordía. -Te quiero- y sin más salió de la cocina hacia su cuarto.

Alicia cerró el grifo, envolvió su cuerpo desnudo en una gran toalla azul marino y con mucho cuidado salió de la ducha. Ducharse por las mañanas le sentaba de maravilla. Le ayudaba a aclarar su mente que tan descolocada se encontraba ahora. Era la manera de disipar sus dudas. De seguir para adelante. De cargar con todo aquello que la vida se había empeñado en atribuirle. Empezó a secarse y de repente una sonrisa se coló en sus labios. Aquel era el día definitivo. Por fin se había decidido a hacerlo. Iba a quedar con él. A fin de cuentas no tenía nada que perder. Ahora empezaba su juego. Decidida cogió su móvil para escribirle un mensaje.

-q t parece si cnams esta noxe junts???cnt. Ali-

Buscó su móvil y le dio a la tecla de enviar. Ahora todo lo demás era cosa de ella. El juego no había hecho más que comenzar.


21/3/12

poema

La tarde está nublada. Unas amargas nubes grisáceas encapotan todo el cielo cubriéndolo de soledad y tristeza. El día está oscuro, las nubes lloran como si echaran de menos al brillante sol. Hoy el sol no juega con ellas, no las atrapa y libera a su antojo.

Desde una ventana observo la escena y se me antoja la más bonita de las funciones, la más romántica historia de amor. La mujer es la nube, que acostumbrada por la presencia del hombre, llora la ausencia de este reencarnado en el sol. Y pensando esta historia y observando este cielo, te pienso a ti, te sueño. Te imagino y no puedo evitar sonreír al pensar que al igual que la nube necesita al sol, yo te necesito a ti que eres mi luz. Esa luz que irradias cuando sonríes, cada vez que tus ojos se encuentran con los míos, o cada uno de esos instantes que nuestros labios corren al encuentro de los del otro en busca de un beso.

2/3/12

CAPITULO XII

capitulo XII: una cita con un "desconocido"

Al día siguiente Alicia se levantó bastante animada. Hoy comenzaría su plan. Empezó a recoger,
 fregó la loza y limpió la casa, tal y como hacía cada mañana desde que se había ido a vivir
 con su padre. Después de comer se dirigió al armario y empezó a mirar su ropa. No sabía que 
ponerse. No quería parecer una buscona pero tampoco una estrecha. Al final se decidió por 
unos vaqueros bastante ajustados y una camiseta un poco escotada. Le gustaba insinuar más que 
enseñar. Y se calzó unas botas con un poco de tacón. Se encaminó al baño rezando porque su 
padre no le preguntara que a donde iba vestida de tal forma y para su suerte vio con alivio que
 la puerta del salón estaba cerrada lo cual significaba que su padre o estaba viendo la tele o dormía la siesta. 
Cogió su cazadora de cuero que estaba colgada en el hall, metió en su pequeño bolso lo necesario 
y salió de casa cerrando la puerta con sigilo. Después de caminar unos 5 minutos llegó al parque 
donde había quedado con el chico del mensaje privado. De pronto cayó en la cuenta de que no sabía
 quién era ni como lo reconocería , estaba apunto de irse cuando una voz hizo que se girara.


Alicia-dijo la voz.


David-¿eres tú quién me ha citado aquí?-dijo Alicia reconociendo aquella voz


Se giró y allí detrás de ella estaba un chico alto, moreno y de ojos claros. Era David.


-Sí-respondió el chico tajantemente.-Lo siento Alicia, de verdad-añadió a continuación.
¿Te importa que vayamos a otro sitio?-dijo David, mirando a su alrededor. Alicia asintió, deseosa de saber que era lo que David sabía del tema. Aquel no era definitivamente el lugar adecuado para hablar de aquel tema. Todo le recordaba demasiado a la traición de Ester.


-¿Cómo es que tú lo sabías?-le preguntó Alicia al tiempo que devoraba un bocadillo de chorizo, pues esa tarde estaba tan nerviosa que casi no había comido nada. David la miró, dudando por un momento y finalmente decidió que lo mejor era contestarle. Es muy fácil Alicia-dijo- los he visto juntos muchas veces- Esto no viene de ahora, ¿lo sabes verdad?.


Alicia negó con la cabeza. Preguntándose porqué todos conocían la aventura de Rubén con su ex amiga, mientras que a ella la había sorprendido soberanamente. Miró a David. Siempre tan atento y tan cariñoso con ella. En ocasiones le parecía que lo era demasiado pero pensaba que sería así con todas sus amigas. Ojalá Rubén le hubiera dedicada la mitad de aquella atención, se hubiera desvivido y preocupado por ella una cuarta parte de lo que lo hacía David.


David la observaba en silencio. Siempre tan delicada y vulnerable. Qué bonita era Alicia y tan inalcanzable para él, siempre se había preguntado que había visto ella en un capullo como Rubén. Ella merecía estar con alguien que la cuidara y le diera cariño no con ese tío, y ahora en parte se alegraba de que esa relación hubiera terminado aunque le jodía realmente que hubiera sido de aquella forma. Le dolía ver a Alicia tan hecha polvo. 


-¿Y desde cuando?-preguntó Alicia aguantándose las lágrimas que amenazaban con salir de sus ojos. David, que hasta ese momento había estado observándola en silencio, levantó poco a poco la mirada dispuesto a contestarle. David se aclaró la garganta.No sabría decirte-añadió a continuación dispuesto a que aquella pregunta no se quedara en el aire.-Puede que meses-confesó David mirándola a los ojos. En aquel instante sus ojos y los de Alicia se encontraron, mostrando todo lo que él no se atrevía a confesarle. Alicia se quedo mirando aquellos ojos verdes que hablaban por si solos. Hacía años que lo conocía y nunca había sentido aquella mirada. Una mirada que escondía un secreto. Sí, definitivamente aquella mirada ocultaba algo. David tenía un secreto y ella debía averigüarlo.