10/7/12

capitulo XIII (2º PARTE)

Un olor fuerte a tabaco concentrado inundaba toda la estancia, si podía llamarse así a aquel cuchitril. Los vasos empezaban a amontonarse por todas partes: en las estanterías, en el fregadero, debajo de la mesa, encima de esta,...señal de la vida que llevaba el inquilino de aquel tugurio. Había resquicios de colillas por doquier.

Un chico de aspecto desaliñado habitaba en aquel antro. Yacía tumbado en el sofá al tiempo que le daba pequeñas caladas a un cigarro y sorbía un bote de coca cola. Aquella era su forma de empezar la mañana, matando la resaca del día anterior. Así era su vida y era feliz, aunque la gente no comprendía cómo alguien podía serlo viviendo de aquella manera. Solo había dos cosas fuera de aquella miseria: su ordenador y el teléfono móvil, el cual se acababa de iluminar emitiendo un pequeño sonido: un mensaje. ¿De quién sería? se preguntaba. Ultimamente no tenía muchas conquistas, quizá debido a que muchas mujeres con las que quedaba se asustaban al verlo o sino lo hacían en el momento en el que veían su morada. El caso es que él era guapo, siempre lo había sido y siempre había tenido gran éxito con las mujeres, y todavía podía observarse debajo de toda aquella mierda su gran atractivo físico. Se incorporó del sofá y cogió el móvil deseoso de saber de quién era el mensaje. Lo leyó y una sonrisa iluminó su rostro al tiempo que decidía contestar al emisor de aquel mensaje. Era de una mujer. Tenía que pensar cómo engatusarla. Llevaba una mierda de vida pero era un hombre y como tal necesitaba satisfacer ciertas necesidades.


Muy lejos de allí una bonita chica estaba terminando de maquillarse. Una sonrisa iluminaba su rostro. Acababa de recibir un mensaje con el cual se confirmaba su decisión. Aquella noche daría comienzo el juego.


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