CAPÍTULO III: un nuevo hogar
-Mamá, papá- dijo Alicia dirigiéndose hacia la cocina, donde Paula y sus padres ya estaban desayunando.
- Ya sé con quien quiero vivir-concluyó Alicia esbozando una pequeña sonrisa. Sus padres la miraron esperando su decisión.
-He decidido que me voy con papá- dijo finalmente Alicia mirando a su padre.
¿Y por qué has tomado esa decisión?-preguntó Antonio, su padre, tras salir de su asombro.
-Porque creo que es lo justo- respondió Alicia sin dudarlo ni un instante.
-¿Cómo?-preguntó Ruth, su madre.-No te entiendo. Alicia miro de soslayo a su padre y vio en sus ojos que tampoco entendía el porqué de su decisión, así que mirando a ambos concluyó- A ver Paula se queda con mamá, así que lo justo es que yo viva con papá, puesto que somos dos y así ninguno de vosotros vivirá
solo. -¿Qué os parece mi decisión?-preguntó Alicia.
-Me parece acertada hija-dijo Ruth. Estoy orgullosa de tí y de lo buena persona que eres-añadió Antonio.
-¡Síii! Biennnnn...exclamó Paula. Por fin tendré una habitación para mi sola- añadió entre risas.
Rubén se levantó de la cama y se dispuso a ojear el periódico. Hacia meses que había decidido dejar de estudiar. Pensaba que era una perdida de tiempo y había decidido centrarse en su sueño:el mundo del motor. Le encantaba conducir y le daba igual lo demás. Tenía claro que quería dedicarse a eso, como camionero, taxista,... eso no lo sabía de fijo, solo sabía que su vida era conducir y lo tenía muy claro.
Se había pasado los últimos años ahorrando para sacarse todos los carnets existentes. Su novia no lo comprendía y la verdad es que estaba bastante harto de discutir una y otra vez con ella sobre lo mismo.
No estaban pasando por un buen momento y la verdad es que ya no sabía que hacer.
-Este parece bueno- exclamó Rubén dando un golpe en la mesa. Acababa de ver un anuncio de chofer bastante interesante, aunque la pega era que el trabajo era en otra ciudad y no sabía si tendría
suficiente dinero como para poder irse, y además tendría que hablarlo con Alicia, su novia.
-Alicia- dijo Antonio golpeando la puerta con los nudillos-vístete, he quedado con una señora para que
nos enseñe un piso aquí cerca- añadió su padre.
-Perfecto, dame un par de minutos-respondió Alicia desde dentro. Alicia cogió una básica del cajón y
sus pantalones favoritos, se hizo un moño desenfadado, cogió su móvil y salió de la habitación.
Diez minutos después Alicia y su padre estaban viendo un piso bastante céntrico.- Y aquí está uno de
los servicios-dijo la casera al tiempo que les enseñaba una pequeña y acogedora estancia. Alicia lo miró
todo con una sonrisa en la cara, le gustaba la idea de poder tener un baño para ella sola aunque fuera diminuto, siempre lo había compartido todo con Paula.Ahora tenía la oportunidad de tener una habitación para ella sola y además su propio baño. Le gustaba bastante aquel piso.
Y este es el otro- añadió nuevamente la casera. La voz de la casera hizo a Alicia sobresaltarse y salir de
su ensimismamiento. Miró la nueva habitación que esta les mostraba: otra estancia algo mayor que la anterior.
- Muy bien y ahora vamos a ver las habitaciones-dijo la casera. El piso dispone de un salón y tres habitaciones-continúo explicando.
Ésta es la de mayor tamaño-afirmó la casera-deteniéndose en la habitación más alejada de la entrada.
¿Qué te parece Alicia?-preguntó su padre mirándola. ¿Te gustaría que esta fuera tu habitación?.
Tiene muy buen tamaño ¿verdad?-añadió Antonio con una sonrisa.
- Es perfecta papá- respondió Alicia abrazando a su padre, feliz por verlo sonreír. Sabía que lo estaba pasando muy mal y necesitaba cariño más que nunca.
Sacó su movil del bolsillo del pantalón: Kri ncsito vrt. Kdams sta tard n el parq, a =hora q smpr,
ok¿?tq. Y se lo envió a Rubén.
-Mamá, papá, me voy que he quedado-anunció Alicia entrando en el salón al tiempo que les daba un beso.
-Vale cariño-dijo Ruth-no vuelvas muy tarde-añadió un poco preocupada. Ultimamente Alicia estaba muy rara. Apenas pasaba tiempo en casa y salía mucho. Esperaba que aquello no influyerá en sus notas.
El portazo de la puerta acalló la voz de Ruth y Alicia ajena a las palabras de su madre sacó su mp3, y como siempre hacía, se dispuso a refugiarse en aquello que más amaba: la música. Era lo que siempre hacía cuando quería escapar, cuando tenía problemas. La música siempre estaba con ella y así sería pasará
lo que pasase.
Ruth observó a su hija desaparecer en el umbral de la puerta, miró a su marido y le preguntó
en un susurro-¿Tú sabes si Alicia tiene algún problema?.Estoy preocupada por ella.
Antonio miró a su mujer-No que yo sepa-declaró y añadió a continuación-ya sabes cómo es. Habrá discutido con alguna amiga o algo. Lo normal, vamos.
-Hablaré con ella-dijo finalmente Ruth mirando a su marido, o mejor dicho hablaremos con ella-se corrigió antes de abandonar la habitación, dejando a Antonio inmerso en sus pensamientos.
Alicia se colocó la bufanda y se puso los guantes y salió a la calle. Odiaba abrigarse pero hacía mucho frío fuera y no quería que su madre la riñera si se ponía mala. Mientras iba camino de su cita sintió un ruido en su bolso. Miró y vió que acababa de recibir un mensaje.
¿K pasa tia? tas desaparecida..ya toi aki.yamame y tomamos algo.
Era un mensaje de Ester, su mejor amiga que acababa de volver de vacaciones. Que suerte tenía
pensaba Alicia-siempre estaba viajando. Con lo que le gustaba a ella viajar y casi nunca podía. Ya la llamaría, pensó y guardó de nuevo su móvil.
-¡¡Hola!!, ¿hay alguien en casa?-dijo Paula al tiempo que dejaba su carpeta en la mesa del recibidor.
¿Alicia?, ¿Mamá?, ¿Papá?-llamó Paula y se diriguió a la cocina. Allí estaba su padre con un vaso de agua en la mano, pero nada concentrado en beber.Estaba tan ensimismado que no se había dado cuenta de la presencia de su hija pequeña y de que esta le estaba observando. Al verlo así, Paula se asustó-papá ¿estás bien?-susurró tocándole la mano que estaba libre. Antonio se sobresaltó, derramando un poco de agua al oir la voz de su hija. Sacudió la cabeza y añadió-Sí pequeña. Estoy bien. Solo me has asustado, no te había oido llegar.
-Vale, entonces me voy a mi cuarto-anunció Paula más tranquila.
-Espera hija,tengo que preguntarte una cosa importante-dijo Antonio antes de que Paula pudiera
dar un solo paso. Yo sé que Alicia te lo cuenta todo-prosiguió-Tu madre y yo estamos preocupados
por ella, así que es importante que me respondas con sinceridad-añadió con firmeza-¿Tú sabes
si tiene algún problema?.
A lo lejos se oyó el reloj de la plaza.
-¡Las 8!-Exclamó Alicia.-Ya llego tarde-añadió.-Espero que Rubén no lleve mucho esperando, y
diciendo esto echo a correr. No le gustaba hacer esperar.
Desde lo lejos lo divisó, con su cazadora negra. Estaba guapísimo. Una sonrisa recorrió su rostro.
La verdad es que era un chico muy guapo. Pero aquello no cambiaba nada, recordó, borrando aquella estúpida sonrisa de su cara. Notaba que cada día tenían menos en común. Que sus caminos seguían
rumbos diferentes. No buscaban lo mismo. Él quería avanzar y ella no estaba preparada todavía
para dar ese paso, y que fuera tan terriblemente guapo no cambiaba nada. No cambiaría de opinión por eso.
-Eyyyy guapo-le dijo tocándole en el hombro-¿llevas mucho tiempo esperando?
Rubén se volvió al sentir que alguien le tocaba-Ahhh, eres tú-exclamó con no demasiado entusiasmo en su voz.
-No, acabó de llegar-respondió mirando a Alicia.- Tú dirás-añadió con pasotismo, plantandole un beso que Alicia decidió esquivar.
-Tengo que contarte algo importante-anunció Alicia.
-¡Qué casualidad!, yo también tengo que contarte algo a ti-añadió Rubén.
Paula subió las escaleras que llevaban a su habitación. Bueno a la habitación que compartía también
con su hermana, aunque ya sabía que sería por poco tiempo y pronto sería solo suya.Una sonrisa iluminó su rostro.
Encendió el ordenador y se metió en el tuenti. Últimamente casi no entraba. Siempre estaba conectada su hermana. Se preguntaba qué se traería Alicia entre manos. Se sorprendió al ver que su hermana no había cerrado la sesión y decidió aprovecharse de aquella oportunidad. A lo mejor descubría que le pasaba a Alicia.
5-Febrero-2008
LHDA
-Hoy he ido con papá a ver un piso. Es bastante bonito y está muy céntrico. Me gusta la idea de poder tener mi propia habitación y un cuarto para mi sola. Papá ha decidido que sea el más grande de todo el piso. Me da mucha pena. Sé que lo está pasando muy mal. Creo que mamá entiende mi postura de irme a vivir con papá, no ha puesto ninguna pega. Es lo mejor para todos. Así ninguno de los dos estará solo y además el piso este (si al final nos quedamos con él) está muy cerca de la casa de mamá, así que podremos vernos a menudo. Espero y deseo que puedan ser amigos. No me gustaría que mis padres se llevarán a matar la verdad.
Cambiando de tema, no sé que hacer con lo de Rubén. Está muy raro. Sigue con esa obsesión suya por todo lo que lleva ruedas. Parece que yo no le importo nada y encima dice que no le entiendo. He quedado en una hora con él. Tenemos que hablar y le tengo que contar lo de mis padres que todavía no lo sabe.
Mañana te cuento querido diario. Me voy a arreglar. Un besito.
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