Aquella tarde lucía el sol más radiante que nunca. La primavera había dado comienzo pocas horas antes y había entrado con fuerza en la pequeña ciudad.
Esther cerró la puerta sigilosamente y bajó de puntillas las escaleras de su casa. No quería que sus padres se enteraran de que se iba. Aquello supondría una bronca y lo sabía: estaba castigada sin salir porque sus notas habían bajado demasiado aquel último trimestre. Había intentado explicar a sus padres que aquel descenso de su rendimiento se debía a que aquel año era más difícil que otros pero en vano, sus padres sospechaban con el era el verdadero motivo de aquel cambio en las notas de su hija. Por supuesto que no era por eso, aunque claro segundo de bachillerato era difícil eso seguro.
Esther cerró la puerta de la calle y echó a correr. Había quedado con él secretamente. Necesitaba verlo. Era vital para ella, estaba enamorada y no lo podía ocultar.
Rubén estaba sentado en el mismo parque donde meses atrás fuera descubierto por Alicia con su mejor amiga. Había quedado con esta última. Hacía meses que llevaba enrrollado con ella aunque en realidad no sentía nada por la misma pero necesitaba tener a alguien ahi y sabía que Esther estaba dispuesta a todo con tal de estar con él. En fin si se cansaba de ella siempre podría recurrir a besos o lo que fuera y de nuevo la tendría enseguida comiendo de su mano. Era muy cruel pero las mujeres se lo merecían o eso pensaba él. Tal vez fuera así porque el destino ya se la había jugado una vez hacia mucho tiempo.
-¡Hola!-de repente una voz le sacó de sus pensamientos. Rubén miró en la dirección de donde provenía la voz. Era ella.
En el otro extremo de la ciudad un chico apagó su cigarrillo. Era el octavo del día. Miró el reloj era la hora. Se miró al espejo convencido de lo guapo que era a pesar de que apenas se percibía tal belleza con tanta roña como llevaba encima. Quedaban apenas tres horas para su cita con su última conquista, así que decidido fue al baño para asearse un poco, no quería asustarla. Se afeitaría aquella espesa barba un poco hasta dejarse perilla y se asearía. Con aquello sería suficiente.
Mientras tanto Alicia apagó su ordenador y cogió el libro que estaba leyendo. Todavía era pronto para comenzar a prepararse y aquel libro le estaba gustando muchísimo. Vampiros que se enamoran de humanas. Cosas raras, de las suyas. Hombres lobo. Aquellas historias fantásticas le apasionaban y secretamente deseaba ser la protagonista algún día de una historia de amor tan bonita como la que estaba leyendo.
HDA
Querido diario: ¡Hoy ha dado comienzo la primavera!. Hace buenísimo. El sol brilla con muchísima fuerza. Estoy nerviosa he decidido quedar con él. A ver que tal sale todo. Hemos quedado para cenar. Parece majisimo la verdad.
Cambiando de tema, tengo que empezar a estudiar, pronto empezaré los exámenes y cómo me queden me van a echar una bronca del quince. Este año termino bachillerato y es más jodido que otros cursos. Todavía no sé que estudiar el próximo año.
Estoy preocupada hace días que no sé nada de mamá. La verdad es que las cosas han cambiado mucho entre nosotras desde que mis padres se separaron, no sé supongo que es normal. Tengo que ser valiente, estoy triste pero sé que papá me necesita mucho más que yo a él. Lo está pasando realmente mal. Pobrecito. Tengo que ayudarle en todo lo que pueda.
Esther es una hija de p...Después de lo que me ha hecho y no deja de llamarme. No sé que diablos querrá pero no pienso cogerle el teléfono. Es una traidora de mierda. Para mi está muerta.
pdta: Quiero saber que pasa con mi cita, ojalá salga todo bien. mañana te lo cuento diario.
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